En un mapa de 1597 de Abraham Ortelius se hace mención del fabuloso continente Hiperbóreo
Tiene relación con la ciudad de Thule.
De este sitio proviene los hiperbóreos. Su civilización participaba del conocimiento trascendente o espiritual y estaba formada por seres venidos de las estrellas de sangre pura, además de por semidivinos y por arios. Estos últimos se llamaban también “ariyas”, de donde proviene la palabra “ario”, que viene a decir “nacido dos veces” o “iluminado”.
Tras un cataclismo planetario, Hiperbórea desapareció y aquella eterna primavera ártica dio paso a un clima frío e inhabitable. Los descendientes de los arios que quedaron sobre la superficie de este planeta hubieron de emigrar hacia regiones más al sur. Así, los arios emigrarían fundando la legendaria civilización del Gobi, en el Asia y migrando también hacia Escandinavia. Los innumerables restos de fauna congelada en las islas árticas hoy inhabitables, como la isla de Vrangelja (Vrangel), al norte de Siberia, en pleno Océano Ártico, así como los yacimientos de carbón de las islas árticas como Spitsberg (Noruega), son la demostración de que en otro tiempo aquellas tierras polares, hoy inhabitables, fueron lugares de naturaleza exuberante. De esta manera, la Patria original de los arios sería sepultada por los hielos polares.
Esta civilización debió florecer hace más de 60 mil años durante el último período interglaciar y fue mencionada por primera vez por el geógrafo y explorador griego Pytheas de Massalia, 350 años a.C. Pytheas fue de los primeros en cruzar el estrecho de Gibraltar y suyo fue el primer testimonio escrito en el que se llama a la península ibérica “Hispania” y el primero que descubrió que era una península. Determinó la posición precisa del polo norte celeste que no coincide con la estrella polar y fue el primero en observar el Sol de Medianoche, la Aurora Boreal y en relaconar las fases de la luna con las mareas.
Pytheas dijo, 330 años a. C., que Thule o Tile era el país más lejano, seis días al norte de la isla de Gran Bretaña donde el sol del verano nunca se ponía y que más allá estaba el mar sólido. Explicó que los pobladores de la hiperbórea Thule carecían de cultivos y se alimentaban de mijo, hierbas, frutos silvestres, raíces, leche, y fabricaban una bebida con trigo y miel.Los aztecas en sus leyendas hablan de una Thule, una isla maravillosa que existió en el Atlántico. Los celtas consideraban a los habitantes de la isla de Thule como seres sagrados, de raza blanca que poseían temibles conocimientos mágicos.
En cuanto a los hiperbóreos, estos pueblos, según se expresa Solino Polyhistor: “Sembraban por la mañana, recogían al mediodía; reunían sus frutos por la tarde, y los almacenaban por la noche en sus cuevas”. Hasta los escritores del Zohar conocían este hecho. En el Libro de Hammannunah (el Anciano), leemos: ”..hay algunos países de la tierra que están alumbrados, mientras otros están en la obscuridad; estos tienen el día, cuando para los otros es de noche; y hay países en los cuales es constantemente de día, o en los que la noche sólo dura unos instantes”. La isla de Delos, la Asteria de la mitología griega, nunca estuvo en Grecia; pues este país no existía en aquel tiempo. Algunos escritores han indicado que representaba un país o una isla mucho mayor que los pequeños trozos de tierra que se convirtieron en Grecia. Tanto Plinio como Diodoro de Sicilia la colocan en los mares del Norte. Uno la llama Basilea, o “Real”; y el otro, Plinio, la llama Osericta, palabra que, según Rudbeck, tenía un significado, en las lenguas septentrionales, equivalente a la Isla de los Reyes Divinos o Dioses-Reyes. También “Isla Real de los Dioses”, porque los Dioses nacieron allí, esto es, las Dinastías Divinas de los Reyes de la Atlántida procedían de aquel lugar. Que los geógrafos y geólogos la busquen entre el grupo de islas descubierto por Nordenskiöld en su viaje del “Vega” a las regiones árticas.
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martes, 10 de febrero de 2015
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